¿Cómo descansar tu mente?

Hola de nuevo!

Hoy quiero platicarte de una experiencia que tuve esta semana, que hizo que se me prendiera la lucecita en mi cabeza.

Supongo que alguna vez escuchaste sobre la meditación. Hace años ya se escuchaba de esta práctica como algo lejano, que hacían los monjes en Asia. Sin embargo, poco a poco esta práctica ha tomado interés en el mundo occidental, especialmente en el ámbito de la salud y el bienestar. Yo, específicamente, escuché de sus beneficios hace como dos años, durante mi entrenamiento como coach en salud.

La meditación es una práctica milenaria que involucra al cuerpo y la mente por igual. Tiene la ventaja que puede ser practicada individualmente o en grupo, y no es necesario tener un guía para realizarla. En realidad, se puede realizar en casi cualquier momento y lugar, depende de tus preferencias y tus circunstancias.

Existen diferentes tipos de meditación, como el yoga, la meditación guiada, la repetición de mantras, el qi gong, la trascendental y la meditación mindfulness (un término para que el que no hay una traducción, pero que básicamente se refiere al priorizar la consciencia del ser y del entorno, en el ahora). Sin importar el tipo de meditación, su práctica permite enfocar tu atención y acallar tu mente, lo que tiene múltiples beneficios para el bienestar físico y emocional.

Existen estudios describiendo y escudriñando las ventajas de realizar esta práctica. Es decir, que el mundo científico finalmente se ha interesado en un ámbito que suele asociarse a una práctica religiosa o espiritual. Aunque sí reduce el estrés y fomenta la relajación, esta práctica es mucho más poderosa. La corteza prefrontal de nuestro cerebro es la responsable de la planificación de la toma de decisiones, la adecuación del comportamiento social adecuado según el momento y la coordinación de pensamientos y acciones de acuerdo con metas internas; todas referidas como funciones ejecutivas. Está comprobado que esta parte del cerebro se va reduciendo con la edad, y la meditación puede revertir este proceso. Esta práctica también modifica la densidad y la estructura de otras regiones cerebrales, que están involucradas con la creatividad y la auto reflexión, con tu experiencia con las emociones negativas, como el estrés, y con tu memoria.

Por lo tanto, las personas que tienen una práctica regular de meditación reportan una reducción en la presión arterial, al dilatar los vasos sanguíneos, y una mejora en la respuesta fisiológica al dolor, de manera natural sin recurrir a ningún químico; es evidente también el balance en los niveles hormonales, fortalecimiento del sistema inmune, reducción de la inflamación en el cuerpo a nivel celular. Esta práctica también resulta un auxiliar valioso para atacar los desórdenes del sueño y la fatiga, la ansiedad, las adicciones de cualquier índole —incluso problemas de alimentación— la depresión, la ‘neblina’ mental o brain fog, y las alergias; fomenta la creatividad, que puede resultar muy útil en algunos momentos de nuestro día a día, para un proyecto particular o para resolver de mejor manera los retos diarios.

Como ves, tiene muuuchos beneficios esta práctica, pero no basta con conocerlos. Aunque yo estaba consciente de ellos, no era suficiente. Estos solo se dan si hacemos de la meditación una práctica, es decir, algo que realizamos de manera constante y regular. Por mucho tiempo tuve la intención de meditar, pero en realidad no lograba ese requisito de la regularidad, no lograba engancharme. Al finales del año pasado, me topé con una de tantas aplicaciones disponibles para apoyar esta práctica a través del teléfono celular. Decidí probarla, con la versión gratuita, y ¡finalmente logré meditar por siete días seguidos! Entonces me enganché, me sentía muy bien y diferente cuando terminaba de meditar, y sentía la necesidad de meditar al día siguiente. Tomé la decisión de pagar la membresía anual porque estaba comprometida a ayudar a mi cuerpo y mi mente, como un regalo para mí misma.

Esta aplicación, además de las meditaciones diarias y digamos que genéricas, tiene series específicas y, dentro de una de esas, realicé una para dejar ir la adicción al pensamiento. Al inicio no le puse mucha atención, aunque la verdad me pareció extraño el nombre, porque jamás había escuchado sobre una adicción a los pensamientos. Ya dentro de la meditación, quien narraba habló sobre sobre nuestra costumbre de estar pensando todo el tiempo; nuestra mente está constantemente ocupada en pensamientos al azar, sobre el futuro o sobre el pasado; rumiamos algún evento o situación particular. Resulta agotador, y nos roba la oportunidad de disfrutar del momento presente, de nuestra vida actual, y es poco productivo porque no resolvemos ninguno de nuestros problemas. Y durante esa explicación tuve mi momento Ajá! Yo me sentí totalmente identificada con esta descripción. Aunque descanse, siempre me siento abrumada y agotada, y este cansancio no es físico. Hace unos días, coincidentemente leí varios artículos que trataban del hecho de que las mamás siempre están cansadas porque, aún cuando sus parejas se involucraban activamente en el cuidado de la casa y la familia, la tarea de planificación, organizar y darle seguimiento a lo que sucede hoy y lo que hay que anticipar para el mañana recaen sobre la mujer. Sí, nosotras somos el director de la orquesta en nuestra familia, estamos pendientes del cuándo y qué hacer, aunque no lo hagamos nosotras. Considerando todo esto, la meditación debería ser parte de los cursos prenatales, de todos los libros y consejos para nuevas mamás; resulta ser una herramienta súper poderosa para mantener la sanidad de cualquier mamá. ¿No te parece?

woman-1927662_960_720

Yo, por lo pronto, seguiré con mi práctica, que ya llega a 34 días consecutivos y poco más de 15 horas acumuladas, con la esperanza de ver una mejora en ese agotamiento mental y en mi memoria, una reducción en mis niveles de estrés, y la inflamación en mi cuerpo, para reducir molestias y enfermedades. Como beneficios secundarios de una mejor salud, busco una relación más positiva con mi entorno y mi familia.

Te invito entonces a darle una oportunidad. Aun si te llama la atención, el sentarse por un momento en silencio, confrontando tus pensamientos puede parecer intimidante al principio, por lo que te doy algunos tips para iniciar:

  • Identifica qué quieres lograr con la práctica de meditación. Si tienes claras tus metas, puedes darle seguimiento y ver un avance, aunque sea pequeño. Observar progreso aporta mucho al impulso para mantenerse constante.
  • Inicia con poco y avanza gradualmente. No necesitas iniciar a meditar por una hora, con 5-10 minutos al día es suficiente al inicio, de todos modos sentirás el cambio. Esto es especialmente útil cuando tienes un horario apretado. Luego tú misma podrás evaluar si incrementas tu tiempo de meditación, hasta 30 minutos, por ejemplo.
  • Experimenta diversas modalidades hasta que encuentres la que más te guste, o se aplique a tu vida y personalidad. Existe una variedad de modalidades que puedes probar, no te dejes llevar por lo que alguien más está haciendo. Investiga en internet, hay una gran variedad de recursos, como YouTube, aplicaciones específicas para tu teléfono, podcasts que describen estas modalidades y sus bondades. Busca cuál te funciona mejor e inicia. Incluso, puedes combinar modalidades para inyectarle variedad e interés a tu práctica.
  • Establece una rutina. No hay una forma correcta de meditar, no es que sea mejor en la mañana o en la noche. No necesitamos estar en un lugar particular o con cierta vestimenta. Una de las magias de esta práctica es lo conveniente que resulta, pero para poder mantener la consistencia que requiere, lo mejor es convertirlo en un hábito. Es más fácil establecer un hábito si creamos una rutina alrededor de él. Identifica cuándo te es factible y te funciona mejor, el lugar que te haga sentir más cómoda, experimenta con y sin música o sonido, y fija las características de tu ambiente (con o sin olor, por ejemplo, o la cantidad de luz a utilizar). Lo importante es que puedas dedicar unos minutos cada día a esta práctica; resulta más efectiva que una hora una vez por semana. Ya establecida tu rutina, puedes agregar sesiones adicionales, de emergencia o si en alguna época de tu vida las circunstancias cambian y requieres más apoyo.
  • Recuerda que no todos los días serán iguales. No existe una buena o mala meditación, pero siempre ten presente que tu experiencia cada día cambiará. Habrán días que te será muy fácil y días que realmente es una lucha. Sé gentil contigo misma, y recuerda que justamente esos días en que se hace más difícil, es cuando más necesitas darte tiempo para estar contigo misma y apaciguar tus pensamientos y sensaciones.
  • Involucra al resto de tu familia. Esto ayudará a afianzar su relación como familia, y verás los beneficios multiplicarse en cada miembro. Además, no sé si a ti te pasa igual, pero mis hijas son muy buenas en recordarme e insistir en las cosas que les interesan, así que es más fácil lograr la constancia.

Espero que estos tips te ayuden a iniciar tu propia práctica de meditación, verás que poco a poco tu dedicación te traerá beneficios. ¡Atrévete a regalarte un cuerpo y mente más sanos!

Cuéntame tu experiencia con la meditación en un comentario, abajo.

Con cariño,

Capture

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s