Sé fiel a ti misma

Esta frase la vi escrita en una bolsa, en una vitrina, y sentí que era para mí. Me identifiqué inmediatamente, tanto que pensé que alguien me estaba enviando un mensaje. ¿No te ha pasado?

Photo by Sharon McCutcheon on Unsplash

Es inevitable que durante estas fechas, el mensaje de cambio y el establecimiento de metas para el siguiente año esté por todos lados. Todos buscan un nuevo inicio con el cambio de año, una oportunidad para reinvitarse. Y está bien, si un nuevo calendario es una motivación para lograr una vida con la que estamos más a gusto, pero no es necesario que estemos frente a una nueva vuelta al sol para reflexionar sobre nuestra vida, y cómo podemos incorporar mejora en ella. Cualquier momento es bueno para alinear tu vida a tus valores y sentimientos.

Personalmente, mi camino empezó hace ya varios años. Desde afuera quizás parecía que tenía mi vida en orden, con un trabajo muy estable que me daba la oportunidad de conocer muchas personas interesantes de varios países, visitar algunos de esos países, y estar a la vanguardia del conocimiento en el campo en el que trabajaba; si a esto se le agrega un ingreso bastante decente, nadie pensaría que adentro de mí había algo que me daba codazos seguido. No, no es que no estuviera agradecida y consciente de la bendición que eso significaba. Sin embargo, mi vida no terminaba de estar alineada a mis valores, y en el fondo yo lo sabía. Mi familia siempre ha sido una prioridad, y aunque en este trabajo tenía mucha flexibilidad y ventajas que no hubiera tenido en otros lugares para mantener esa prioridad, la dinámica total de mi día a día no me alcanzaba para cumplir como yo quería.

Además, luego de varios desafíos de salud en los últimos años, he aprendido que la persona más importante debo ser yo. Esa misma dinámica me dejaba en deuda conmigo misma. La factura para con mi salud era grande y se incrementaba con cada día que pasaba. Y entonces llegó el punto en que tuve que hacerme las preguntas difíciles, pero muy importantes. ¿Cuál era la vida que quería? ¿Qué implicaba esa vida? ¿Qué estaba dispuesta a hacer, pero sobretodo a qué estaba dispuesta a renunciar? Luego de muucho tiempo de darle vuelta a estas preguntas, finalmente logré visualizar esa nueva vida, tomé algunos pasos para acercarme a ella, pero la acción determinante era el cambio en mi trabajo. ¿Valía la pena esa nueva vida dejar atrás la estabilidad, la comodidad y el ‘glamour‘ de mi trabajo? Sí. Siempre vale la pena tirarse al vacío por lo que uno cree que es importante.

Y entonces respiré profundo y tomé la decisión final. Renuncié a mi trabajo. El universo tiene un modo de acompañarte y apoyarte cuando se busca esa alineación y nuestros motivos son nobles y para servir. ¡Las circunstancias de mi salida me fueron puestas en bandeja!En mis múltiples días (y noches) de análisis y meditación no encontraba una salida razonable, pero sin pedirlo, sin darme cuenta, enfrente mío se abría una puerta que nadie tenía prevista. Por supuesto que tomé esa oportunidad, porque es cierto que las oportunidades no se dan dos veces. La maravillosa coincidencia de factores que facilitaban mi salida me dejó boquiabierta, y reafirmaba mi decisión, iba por buen camino.

Ya afuera, la realidad de la vida me cayó de golpe. ¡Claro! no iba a ser fácil. Tengo mis objetivos claros pero me enfrento a un mundo que no me es conocido, y debo desarrollar algunas habilidades, y de manera rápida, porque el tiempo pasa y debo llenar vacíos que quedaron cuando dejé mi trabajo. Y como la vida continúa, otros dilemas se adicionan a mi ya enredada vida. Y en este momento en que la angustia me hace presa por ratos, y que me siento perdida, ¡una bolsa me habla directamente!

Sé fiel a ti misma.

Y sí, me hace regresar a las razones por las que tomé las decisiones que llevaron hasta este momento. Y me da confianza y fuerzas, me reafirma en mi andar hacia el futuro.

Esa frase debería acompañarte en tu andar también, aún cuando no te encuentres en un momento tan definitivo y de tantos cambios como yo. Es imperativo que en tu actuar y tus decisiones no te traiciones a ti misma, a tu esencia y tus valores. Si cualquiera de tus decisiones te llevan a un resultado diferente al que imaginaste, al menos sabrás que tus razones fueron las correctas y habrás aprendido algo nuevo, sintiéndote tranquila que habrá crecimiento y desarrollo en tu vida.

Te invito a que medites sobre dónde estás en tu vida, y qué decisiones te llevaron hasta allí. ¿Siempre has sido fiel a ti misma en esas decisiones determinantes? ¿Qué puedes aprender de las oportunidades donde eso no sucedió, y llenaste las expectativas de otros en lugar de las tuyas? ¿Cómo puedes tener presente esta frase para que en tu futuro guíe tus pensamientos y tu actuar?

Con cariño,

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