Empecemos con un paréntesis

Yo estoy lista para tomar control sobre mi salud, ¿y tú? Todo empieza hoy.  Juntas recorreremos un camino donde descubriremos hábitos que pueden hacer una gran diferencia en la forma como nos sentimos y en nuestra salud. 

Hay muchos temas relacionados con la alimentación que podríamos considerar para estos hábitos, pero en cambio yo me enfocaré en 12 de muchas acciones sencillas que no son tan comentadas pero que pueden cambiar la forma como te sientes. Aquí van entonces los 12 tips de salud que toda mujer debe conocer. Será un tip mensual, para dar tiempo a probarlo e ir construyendo uno sobre otro, gradualmente.

Cierra los ojos y haz un inventario mental de tu salud física y emocional. ¿Cómo te sientes en este momento? ¿Estás tensa, agobiada o relajada? ¿Tienes alguna molestia o dolor? ¿Estás descansada, cansada o simplemente agotada? ¿Tus relaciones personales y laborales están alineadas con tus expectativas o están un poco fuera de foco? Este inventario será tu línea de base, cómo inicias este período de un año. Escribe cómo te sientes en tu agenda o en algún lugar que te permita revisarlo el siguiente marzo, para ver cómo has avanzado.

Necesitamos darle la bienvenida al cambio, creando poco a poco un nuevo estilo de vida. Recuerda, se trata de balance y consistencia, no de perfección.

Tip #1: Descansa, haz una pausa

Quizá suspiraste, te sonreíste sarcásticamente o simplemente logré sacarte una carcajada…

Yo sé, un tip ‘obvio’ y que parece inalcanzable…casa, niños, trabajo, etc., etc., etc. Y piensas “claro, si pudiera!…”

Hacer un alto en el corre-corre, en la lista interminable de cosas por hacer parece inalcanzable en estos días. Nos agobian el reloj y el calendario, pero si nos detenemos a pensar, desde siempre todos hemos tenido a nuestra disposición 24 horas al día. Aunque no lo parezca, nuestros días no duran menos que los de las generaciones anteriores. Y aunque ellos llevaban una vida más pausada, históricamente se ha reconocido el valor y la importancia de descansar. Fíjate y verás, todas las religiones tienen definido un día particular para el descanso; incluso Dios descansó al final de la Creación.

Descansar tiene su propio mérito en nuestra productividad.

Intelectualmente eso tiene sentido, pero igual te sientes como un hamster que nunca llega a su destino. Esa sensación de que el tiempo no alcanza viene de un paradigma de nuestros tiempos modernos: el tiempo que invertimos en nuestras tareas es directamente proporcional a nuestra productividad. Vemos el trabajo y el descanso como opuestos, y consideramos este último como un lujo, o incluso como un signo de debilidad o haraganería.

“Descansaré cuando tenga tiempo”. ¿Te suena conocida la frase?

Piensa por un momento en dos ocasiones distintas:

  1. Pasaste trabajando todo el día y al final de la jornada no lograste tachar muchas de tus tareas por hacer.
  2. Pasaron 4 horas de tu día y te sientes súper productiva porque lograste limpiar mucha de tu famosa lista de cosas por hacer.

¿Qué prueba esto? La productividad no depende de cuánto tiempo le dediquemos a un proyecto o meta. Paradigma destruido. De hecho, sin descanso somos menos productivas.

¿Te ha sucedido que has olvidado por completo que, camino a la casa, debías pasar al supermercado a comprar algo que no compraste cuando hiciste el ‘súper’? Agghh! Yo he estado allí en varias ocasiones.

La fatiga da lugar a una mente menos ágil, más propensa a cometer errores y olvidos. El cansancio da lugar a tomar decisiones equivocadas que nos hacen recorrer nuestros pasos dos veces, o a realizar actividades o acciones innecesarias, con lo que parte de nuestro preciado tiempo se nos va en enmendar errores. La creatividad y la concentración también disminuyen, por lo que debemos invertir más tiempo generando ideas y soluciones a los retos de la vida diaria, sea en la casa o en el trabajo. El cansancio nos hace menos efectivas y eficientes.

El descanso le permite al cuerpo reponerse, renovarse, reconstruirse y regenerarse. Has notado que cuando más ocupada estás, justamente te enfermas. ¡Cuando no tienes tiempo para enfermarte! La falta de descanso también debilita nuestro sistema inmunológico, con lo que nos enfermamos más fácilmente y nos vemos forzadas a desacelerar. Si no le dedicamos tiempo, el cuerpo termina por exigirlo.

Un beneficio adicional del descanso es que nos permite reducir los niveles de estrés y ansiedad, y con ello aumenta nuestra paciencia para con otros pero también para con nosotras mismas. 

Pausa activa

Resulta que es más importante la forma en que descansamos que el tiempo que dedicamos a ello. Cuando pensamos en descansar automáticamente pensamos en dormir o simplemente estar en reposo. Hablaremos del sueño durante la noche dentro de quince días, pero el descanso como tal también puede ser activo y, de hecho, ese es el más restaurativo. En él involucramos activamente nuestro cuerpo, y nos absorbe mentalmente. El objetivo final del descanso es ‘cambiar el chip’ de nuestra mente y nuestro cuerpo.

El descanso activo puede ser mental, social, físico y espiritual. Algunos ejemplos incluyen:

  • Estiramiento. Hay ejercicios sencillos que se pueden realizar en cualquier lugar, que se enfocan en estirar los músculos.
  • Involucrarte en algún tipo de juego de mesa. Esta actividad permite, además, interactuar con otras personas.
  • Sacar a pasear a tu mascota o solamente jugar con ella.
  • Resolver un sudoku, crucigrama u otro juego mental.
  • Entretenerte en un hobbie, puede ser tejer, pintar, dibujar, tomar fotografías o tocar un instrumento.
  • Dedicarte un momento a tu jardín.

Entonces, ¿cómo puedes agregar más pausas a tus días?

  • Toma en serio tus pausas, el tiempo nunca lo tendrás si no lo haces conscientemente.
  • Analiza un día usual, entre semana y de fin de semana. Aunque no necesitamos tanto tiempo para lograr pausas, sí podemos optimizar la manera en que lo utilizamos. La tecnología nos permite comunicarnos e interactuar con otras personas a pesar de la distancia, pero también hace posible que nos llevemos nuestro trabajo a todos lados. Podemos revisar nuestro correo electrónico 24/7, nos pueden ubicar en cualquier momento, y nos absorbe con la manía de revisar nuestras redes sociales. Ahora los teléfonos tienen opciones que miden cuánto tiempo pasamos interactuando con ellos. Por pura curiosidad, toma tu teléfono, busca el reporte diario y revisa qué te indica en este momento. Analiza en qué inviertes tu tiempo con el teléfono, cuánto tiempo le dedicas a cada aplicación o categoría, y cómo se distribuye ese uso durante el día. Haz cálculos de qué pudiste haber hecho con ese tiempo si no tuvieras el teléfono, y qué beneficio obtuviste para ti en ese tiempo.
  • Crea capas de trabajo y descanso. Planifica y agenda tus pausas, así como harías con una reunión importante. Al final, estás agendando una cita con la persona más importante en tu vida. Establece el horario, la duración y el tipo de actividad que realizarás. Puedes colocar alarmas y recordatorios, e incluso existen aplicaciones, como Pomodoro y Focus Keeper, que manejan tus pausas (cortas y largas) en períodos que tú misma defines.
  • Procura tomar varios días libres del trabajo, al menos cada tres meses, estableciendo límites claros sobre tu disponibilidad para responder a correos o llamadas. Estos límites deben ser respetados por tus colegas, pero sobre todo por ti misma.
  • El trabajo de mamá es de tiempo completo, sin mucho espacio para vacaciones, pero puedes incluir a tu familia en algunas de tus actividades. Permítete, de vez en cuando, dejar todo lo demás para estar con ellos, aunque al principio te brinque el ojo porque puedes ver desde donde estás jugando con tu hijo el volcán de ropa que te exige que lo laves. Escúchalo, respira y dile (en voz alta, si te ayuda) que llegarás después. Cuando finalmente le pongas atención, estará en el mismo lugar pero tú disposición para lavarlo sí habrá cambiado.
  • Defiende tus fines de semana lo más que puedas. Evita involucrarte en actividades relacionadas con el trabajo. Aunque se te vaya el fin de semana en actividades deportivas y sociales, el desconectarte del trabajo hará una diferencia en tu mente y en tu disponibilidad para sumergirte nuevamente en el ‘modo trabajo’ al llegar el lunes.

“El descanso es una destreza, puedes aprenderla y dominarla.”

Dr. Alex Pang

Espero que estos consejos te ayuden a encontrar momentos para descansar. Comparte en los comentarios otras sugerencias de pausa activa, y cómo te va, incorporando este hábito en tu vida.

Con cariño,

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