Poco pero esencial

el

Te presento al otro mineral de gran importancia para el cuerpo, pero que no tenemos en las cantidades óptimas: el zinc. Después del hierro, este es el mineral más común en el cuerpo, tanto que forma parte de más de 3,000 proteínas y 200 enzimas, y se encuentra en todas las células de tu cuerpo. Sin embargo, recibe poca atención porque otros minerales como el hierro y el calcio son más conocidos. Se considera un mineral traza pero esencial porque el cuerpo requiere pequeñas cantidades, pero de manera continua para mantener funciones importantes en el cuerpo.

Funciones

Este mineral juega un papel importante al proteger a tu ADN de daño por estrés, y apoyar a tu sistema inmunológico, de manera que no nos falle al momento de una infección, pero también para que no nos ataque a nosotras mismas. Varios estudios han encontrado que las personas que sufren de enfermedades autoinmunes (como la enfermedad de Hashimoto, enfermedad celiaca, Lupus eritematoso, artritis rematoidea, soriasis, esclerosis múltiple) usualmente tienen bajos niveles de zinc, por lo que aumentarlos puede contribuir enormemente en el manejo de esta amplia variedad de enfermedades.

El zinc también participa de la síntesis y metabolismo hormonal, especialmente de las hormonas tiroideas, el estrógeno y la progesterona. Nuestros ovarios aman el zinc, pues son ellos quienes producen estas dos últimas hormonas, esenciales para la ovulación. También tiene una función protectora para los órganos sensoriales, especialmente los involucrados en la vista, olfato y gusto. Quién quiere vivir en un mundo en el que no podamos apreciar completamente lo que tenemos alrededor, incluyendo nuestra comida.

Así de importante como es, este mineral no puede ser almacenado por nuestro cuerpo, de allí que debamos estar atentas a la cantidad de zinc en nuestra dieta. En muchos casos, más no es mejor, pero con el zinc debemos recordar esta frase aún más, porque su exceso también es dañino, pudiendo competir con la absorción de cobre, dando lugar a una deficiencia de este último mineral. Por esto, es preferible obtenerlo de tu dieta que a través de suplementos.

Deficiencia de zinc

Si tu comida ya no huele o sabe tan bien como antes, es probable que el zinc esté detrás de esto, y sufras de una deficiencia. Esta reducción en la experiencia de comer también puede dar lugar a una falta de apetito, que solo cierra un círculo vicioso en el que reduces tu consumo de alimentos que podrían ser fuente de este mineral. O por el contrario, esos antojos de alimentos salados o dulces podrían tener su raíz en la falta de zinc. La deficiencia de este mineral también puede ocasionar cambios en la parte exterior de tu boca, como grietas e inflamación en las comisuras de la boca.

Una reducción en tu capacidad auditiva también podría estar relacionada con tus niveles de zinc, al igual que la hipersensibilidad a la luz y la ceguera nocturna, pues los ojos también se pueden ver afectados. 

La pérdida de cabello puede tener muchas causas, pero una deficiencia de zinc podría estar influyendo en la misma, al igual que la caspa, y la seborrea. En el caso de la piel, poco zinc puede ocasionar acné, grietas en la piel de la punta de los dedos, y uñas débiles y delgadas. 

Dado su papel en la regulación del sistema inmonológico, un incremento en las alergias ambientales y alimentarias, o la aparición de enfermedades autoinmunes podrían deberse, al menos en parte, a una baja en los niveles de zinc en el cuerpo.

La infertilidad y los desbalances hormonales (como fuertes síntomas del síndrome pre-menstrual o la menopausia) podrían ser ocasionados por la falta de zinc, dado su papel tan relevante en la producción y utilización de las hormonas en el cuerpo.

Causas de la deficiencia

Es interesante que se presente esta deficiencia, pues el zinc se encuentra en una gran variedad de alimentos. Existe cuatro razones principales para que actualmente nuestros niveles sean menores a lo recomendado. Uno, es el estrés emocional en el que nos mantenemos. Dado su papel protector del ADN, un estado de alto estrés significa una mayor demanda de este nutriente en cada uno de nuestros órganos, para ayudar a repararlos. Sencillamente se aumentó la demanda pero el suministro no se incrementó de manera proporcional. 

La segunda causa es la pobre alimentación de nuestros días. Si nuestra dieta consiste mayormente de productos procesados, esta es pobre en zinc. No solo eso, existen diferencias en la cantidad y calidad de nutrientes que tienen los alimentos, dependiendo de la forma en que fueron producidos. Por eso, es recomendable, en lo posible, preferir alimentos orgánicos, y en el caso de los alimentos de origen animal, que estos hayan sido criados ‘a la antigua’, es decir sin concentrados y granos para engordarlos.

En la actualidad muchas mujeres utilizan algún método hormonal de anticoncepción o se encuentran en terapia de reemplazo hormonal. El consumo de estas hormonas externas aumenta el riesgo de presentar una deficiencia de zinc, puesto que interfieren con los roles hormonales del mineral en el cuerpo.

Existe un último factor a considerar cuando evaluamos la deficiencia de zinc, y es la cantidad de fitatos en la dieta. Los fitatos forman parte de alimentos como el maíz, arroz y otros cereales, e interfieren en la absorción del zinc. Si tu dieta se compone mayormente de estos alimentos, estás en riesgo de sufrir una deficiencia de zinc. Esto es especialmente significativo en el caso de los vegetarianos y veganos. Las fuentes vegetales de zinc no son tan absorbibles como las animales, y los fitatos presentes en la dieta dificultan la absorción aún más. 

Zinc en la dieta

Un consejo útil para incrementar la absorción del zinc es remojar los granos, frijoles, nueces y semillas en agua por varias horas o durante la noche, dependiendo del alimento, para reducir el contenido de fitato y otras sustancias dañinas. Incluso, puedes dejar que estos germinen, con lo que aumentas su contenido nutricional.

¿Suplementos?

Como mencioné arriba, el exceso de zinc puede tener otras complicaciones, y la manera más segura de aumentar su consumo es a través de tu alimentación. Sin embargo, existen casos en los que es necesaria la suplementación, especialmente en el caso de los veganos. 

El suplemento ideal debe incluir zinc quelado para mejor absorción, pero si no lo consigues, procura que este tenga varios tipos de zinc, que pueden incluir gluconato, citrato y picolinato. La dosis, por supuesto, es muy importante. Esta debe rondar entre 30 y 40 miligramos (mg) por día, no más.

Los síntomas de un exceso de zinc incluyen náusea, vómitos, dolor de estómago, dolor de cabeza y falta de apetito.

Quisiera saber tus ideas y experiencias sobre este nutriente. Escríbeme en los comentarios.

Un abrazo,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s