La puerta a la felicidad

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“La gratitud desbloquea la plenitud de la vida. Convierte lo que tenemos en suficiente, y más. Convierte la negación en aceptación, el caos en el orden, la confusión en la claridad. Puede convertir una comida en un banquete, una casa en un hogar, un extraño en un amigo “. – Melody Beattie 

Gratitud. Ocho letras que pueden crear magia en tu vida. La gratitud, como una práctica y no como un eventual agradecimiento, tiene la capacidad de cambiar tu realidad, tu salud física y mental, y tu bienestar en general. 

Las personas que muestran gratitud de manera constante reportan sufrir menos de dolor, una sensación general de salud, mayor frecuencia en su actividad física y en sus chequeos médicos, que las personas que no lo hacen. Todo esto contribuye a una mejora en tu salud física.

La salud psicológica también se ve afectada de manera positiva a través de la gratitud, con mayores índices de felicidad y una reducción en los síntomas de depresión y ansiedad. La gratitud como una práctica regular permite dormir más y mejor. Como recordarás en este post  te comenté sobre la gran importancia que tiene el sueño en nuestras vidas, en nuestra salud. Cualquier cosa que hagas para mejorarlo tendrá efectos impresionantes en tu salud.

Tu autoestima también puede incrementarse a través de la gratitud, con una mayor habilidad para apreciar los logros de los demás y descubrir la contribución que tu actuar da al mundo. Y por último, una mayor fuerza mental. Las personas con una práctica de gratitud pueden superar con mayor facilidad los traumas y las situaciones estresantes, a través de un mayor sentido de resiliencia; te permite enfocarte en lo positivo en lugar de lo negativo. Siempre hay luz y tranquilidad entre la tormenta, solo debemos buscarlas y enfocarnos en ellas.

Una practica de gratitud tiene, de hecho, efectos concretos y medibles en tu cuerpo. Tiene la capacidad de cambiar los mensajeros en tu cerebro, los neurotransmisores, hacia un estado más calmado y positivo, reduciendo los efectos del estrés en tus órganos. Del mismo modo, puede ayudarte a vivir más tiempo. Así como a los extremos de las cintas de tus zapatos hay un pequeño tope de plástico para evitar que se deshilachen, en los extremos de tu ADN existen los telómeros. Estas puntas se acortan a medida que envejeces, por lo que cualquier cosa que pueda ayudar a alargarlos estará agregando años a tu vida. Increíblemente, la gratitud como una constante en tu vida tiene el poder de hacer eso precisamente, los alarga, significando una vida más larga, sana y más productiva. Quién no quiere eso…

De acuerdo, me dirás, ya entendí la importancia de la gratitud y las bondades que aportaría a mi vida convertirla en una práctica, en una parte fundamental y omnipresente en mi vida. Pero, ¿cómo hago eso?

La gratitud puede venir fácil de un gesto eventual que alguien realizó para nosotros y que modificó positivamente mi vida en ese momento, pero no necesariamente se queda con nosotros. Damos las gracias, nos sentimos dichosas y luego seguimos con nuestras vidas, con nuestras rutinas. Sin embargo, ser consciente, verdaderamente consciente de nuestro alrededor, de todas las bendiciones que Dios nos regala día a día, eso es la práctica de la gratitud. Escogemos ver el vaso medio lleno, o mejor aún, vemos hacia el futuro y pensamos cómo llenar aún más ese vaso. 

Cuando se tienen experiencias positivas la gratitud puede surgir de manera más natural, pero qué pasa cuando te enfrentas a un momento en tu vida cuando parece que vas a colapsar. A todas nos ha pasado, pueden ser unos días o, incluso, años en que todo parece estar en contra nuestra y no encontramos respiro. Inevitablemente eso va a suceder, y no una sino varias veces. Eso es parte de la vida. Es entonces cuando la gratitud juega su mejor juego. Cómo vemos alrededor de lo que parece un remolino algo por lo que debamos estar agradecidas. Si regresas a alguna de estas experiencias en el pasado, verás que la mujer que eres hoy, la fortaleza, madurez y sabiduría que tienes hoy, no hubieran sido posibles sin esa experiencia. Si hoy estás aquí es porque pudiste abrirte paso en medio de la tormenta y algo cambió en ti. Así que la próxima vez que te encuentres en una situación difícil recuerda que ya fuiste capaz de salir del remolino, y que fue de crecimiento para ti, y entonces encontrarás una razón positiva para tu nuevo desafío. Es simplemente un cambio en el lente y la posición desde la que ves la vida. Yo, como cualquier otra persona, he tenido momentos desafiantes en mi vida, y no voy a decir que mantuve mi positivismo todo el tiempo, estuve tirada en el suelo sintiéndome morir y, por ratos, hasta sintiendo lástima por mí. Pero hoy, aunque me falta mucho por recorrer, puedo regresar a esos momentos, por los que alguna vez lloré y pataleé, y verlos como una inspiración para seguir adelante.

Establecer una práctica de gratitud es un trabajo constante, que puede iniciar con apreciar las cosas más pequeñas. No debes esperar a que ocurra algo ‘grande’ en tu vida para empezar.  Si eres constante, poco a poco ser más consciente de las bellezas y las bendiciones a tu alrededor será más fácil. Cuando encuentres algo por lo que estás agradecida, no solo reconócelo pero siéntelo en tu cuerpo. Pon las manos en tu corazón, respira profundo, cierra los ojos, si puedes en ese momento muévete, y deja que recorra tu cuerpo. Será un shot de luz y bienestar en tu día. Como ahora es posible tomar fotos en cualquier momento, si ese algo es tangible, puedes tomarle una fotografía, pero no simplemente como un reflejo para guardarla en la memoria de tu cámara o teléfono, sino para regresar a ella y revivir ese sentimiento de gratitud y apreciación. Sé consciente de a qué le tomas la foto y tenla presente para usos futuros.

Dicen que la mejor manera de adquirir un hábito es si lo compartes. Busca a alguien que sea tu compañero de gratitud. No importa quién es, puede ser tu pareja, un familiar, una amiga, tus hijos, pero alguien que te recuerde, que te empuje a llevar a cabo esa acción día a día. Acompáñense mutuamente. Esa persona tiene que estar 100% a bordo en esta aventura. Si las personas que tienes a tu alrededor no llenan este requisito, te invito a que cambies gradualmente tus compañías, y busques rodearte de gente más positiva y solidaria. No tiene nada de malo ‘podar’ tus compañías, de vez en cuando.

Dentro de 15 días te daré algunas ideas de cómo ir desarrollando la práctica de la gratitud, e incluso algunas aplicaciones que puedes descargar en tu celular para ayudarte en este proceso, si es que eso es lo tuyo. Sin embargo, no esperes a que yo regrese con esas ideas. El mejor día para iniciar un hábito positivo es hoy; no mañana o el próximo lunes porque empieza una nueva semana, hoy. Incluso, puedes iniciar reconociendo algunas de las cosas por las que en este momento estás agradecida, y dejarlas en los comentarios. Me encantaría ser parte de tu proceso.

Un abrazo,

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. darimeraki dice:

    Totalmente de acuerdo! La gratitud es un estilo de vida.

    Le gusta a 1 persona

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