¡Muévete! :)

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¡Hola! Para este mes te tengo un tema que me emociona mucho, porque toma un hábito que la mayoría de personas cree que tiene controlado y que más o menos entiende de qué se trata, y lo desafía, dándole un sentido más amplio.

La mayoría de personas actualmente, independientemente de que lo practique o no, tiene claro el concepto de que es importante hacer ejercicio y que es de mucho beneficio para la salud. Sin embargo, el mensaje de este mes va más allá de recomendarte hacer media hora o una hora de un ejercicio en particular (spinning, correr, nadar, etc.), es retarte a aumentar la cantidad de movimiento que incluyes en tu día a día.

Ejercicio y movimiento están relacionados pero no son sinónimos. El ejercicio es un concepto limitado a una actividad en particular durante un período de tiempo establecido. Por ejemplo, vas a la piscina y nadas durante una hora todos los días. El movimiento se refiere a cuántas veces cambiamos de posición cada parte de nuestro cuerpo a lo largo del día. Aunque hacer ejercicio es más beneficioso que no hacerlo, agregar movimiento a nuestros días es mucho mejor. Para explicar esto, tomaré prestadas un par de analogías de Katy Bowman, una reconocida biomecánica, autora y comunicadora científica.

A Katy se le ocurrió el concepto de Movimiento Nutritivo , y es así como ahora dirige el Centro de Movimiento Nutritivo Noreste en el estado de Washington en Estados Unidos. Este concepto hace una analogía súper interesante: No necesitamos ser nutricionistas para saber que existen las calorías, pero también las grasas, proteínas, carbohidratos, minerales y vitaminas, es decir los nutrientes. Y también podemos comprender que algo no estará bien si insistimos en alimentarnos únicamente de proteínas, sin grasas o carbohidratos, porque igual con eso cubrimos nuestro requerimiento de 2,000 calorías diarias, o si solo comemos col rizada o kale, fresas y té verde. No es que las proteínas, el kale, las fresas y el té verde sean perjudiciales o que no jueguen un papel importante en la nutrición de tu cuerpo; de hecho, estos tres alimentos tienen una densidad nutritiva muy alta y son considerados por muchos como ‘superalimentos’. El problema está en que no hay variedad, no hay balance y armonía en nuestra alimentación. Ahora se habla de comerse el arcoiris en tu plato; mientras más colores logres agregar a tu plato a través de una diversidad de alimentos, mejor.

Bueno, pues lo mismo sucede con el movimiento, y de allí la analogía de Katy. Ella compara ese patrón alimenticio que te acabo de describir con la falta de variedad y balance en la forma como nos movemos. Nuestro cuerpo tiene 360 articulaciones, que unen 260 huesos (en el caso de los adultos) y apoyan el movimiento de nuestros 640 músculos, incluyendo el corazón. Si solo levantamos pesas, o solo jugamos tenis, estamos dándole movimiento a una fracción de estos músculos, huesos y articulaciones, pero el resto está de vacaciones acostado en la playa. Estamos cometiendo el mismo error que si comiéramos solo cierto tipo de nutrientes, a través de una limitada cantidad de alimentos cada día. Nuestro cuerpo está diseñado para moverse constantemente, y en diversas posiciones y direcciones. Entonces, si estás haciendo ejercicio, ¡enhorabuena!, no estoy sugiriendo que dejes de hacerlo, pero tu cuerpo requiere más que eso para estar en óptimas condiciones. Y si no estás haciendo ejercicio por falta de tiempo, dinero o porque no te gusta, hay otras formas de brindarle beneficio a tu cuerpo.

Por supuesto, hay ejercicios o actividades físicas más completas que otras, como bailar, yoga o practicar ejercicios funcionales, pero digamos que esos los practicas una hora al día. Eso equivale a aproximadamente 5% de tu tiempo. ¿Qué sucede con el otro 95% de tu día? 

Photo by Michał Parzuchowski on Unsplash

El estilo de vida moderno no solo nos ha pavimentado las calles, sino la forma como nos conducimos durante el día y la noche. El objetivo ahora es que las cosas sean más fáciles y convenientes, que requieran el mínimo esfuerzo. Así, tenemos vehículos y máquinas que nos lavan la ropa y hasta los platos, los secan y, quisiéramos que hasta los guardaran por nosotros. Con presionar botones logramos picar y moler alimentos, lavarnos los dientes, rasurarnos, transportarnos de un nivel a otro, y  tenemos acceso a energía eléctrica y agua entubada. Y la verdad, se siente taaan cómodo, ¿verdad?. No es que yo esté en contra de todas las maravillas que la tecnología nos ha regalado, pero debemos estar conscientes de que esa conveniencia también nos ha robado la oportunidad de realizar movimientos que nuestro cuerpo necesita. Antes (o en sociedades donde algunos servicios básicos no han llegado), para obtener agua había que realizar caminatas con distancias significativas a través de la montaña, y cargarla de regreso sin que se te cayera. Piensa, cuántos movimientos en cada parte de tu cuerpo se necesitaron para avanzar, a través de terreno disparejo donde varias partes de tu pie deben moverse independientemente para ajustarse a la forma del mismo, y donde estás retando constantemente tu sentido de equilibrio, con tu columna vertebral moviéndose de un lado para el otro para compensar el cambio en el peso y la dirección de tu cuerpo. Los brazos, las manos, y el cuello y la cabeza, si los utilizas para cargar el recipiente, también deben ajustarse continuamente para balancear el peso y no derramar el agua. Ahora piensa, cuántos movimientos realizas para abrir el grifo. Está bien tener comodidades, pero de alguna forma debemos compensar la falta de movimiento y esfuerzo, y no basta con inscribirse en un gimnasio para ir una hora al día.

Aquí utilizaré la otra analogía de Katy. Imagina que cada una de tus articulaciones es una estrella. La manera como las posiciones determina la forma de una constelación. Imagina cómo se vería la constelación de tu cuerpo mientras trabajas sentada frente a la computadora. OK, ahora imagina tu constelación mientras vas manejando tu vehículo, y mientras estás sentada comiendo. Las actividades que estás realizando pueden ser diferentes en términos de las funciones de tu cerebro o tu sistema digestivo, pero en términos de movimiento son básicamente las mismas. Te reto a que durante el día estés pendiente de cuántas diferentes constelaciones formas con tus actividades cotidianas, sin cambiar nada de lo que usualmente haces para no hacer trampa. Te llevarás una sorpresa, tendrás muy pocas constelaciones en tu cuenta, a pesar de que haces ‘miles de cosas’ durante el día.

Dentro de quince días hablaremos de los beneficios del movimiento y de algunas maneras de invitarlo de vuelta a nuestra vida, pero si en estas dos semanas logras estar más consciente de cuánto te mueves durante el día habrás dado un gran paso. Me encantaría que me contaras en los comentarios si lo hiciste y de qué te diste cuenta.

¡Hasta la próxima!

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