Iniciar bien

¡Hola de nuevo! Seguimos con nuestros tips para lograr una mejor salud, y este mes te traigo un tema que puede hacer una gran diferencia en tu vida con muy poco: una rutina matutina.

¿Qué beneficios te aporta una rutina matutina cuando las mañanas suelen ser caóticas, por decir poco, en la mayoría de días? Una rutina aporta estructura a tu vida, y qué mejor que iniciar con algún grado de predictibilidad tu día. Te permite enfocarte en ti, en tus prioridades y en tus metas, antes de que las demandas de todos los demás (léase niños, esposo, trabajo y el largo etc.) te absorban. Le permite a tu cuerpo y tu mente despertarse adecuadamente y alinearse, y esa alineación te mantendrá más consciente y productiva el resto del día, sin importar qué bola te lance la vida.

Piensa ahora, sin una rutina, cómo es tu vida, cómo te sientes y cómo respondes a las demandas del día a día. Te contaré mi experiencia y analiza qué tanto te relacionas, cuáles son los puntos comunes…

Sin una rutina, mi día inicia saliendo de la cama pensando en las muchas cosas que necesitan mi tiempo y mi atención, mi mente está tres horas adelante, y por ratos siento que mi corazón comienza a latir más fuerte, y el pecho se me contrae mientras observo que los minutos pasan y debo acelerar para tener a mis chicas en la parada a tiempo para que el bus no las deje. Mi nivel de aceleración no termina al verlas subir al bus, pues regreso a mi casa y la lista de cosas por hacer continúa, especialmente si reviso mi correo o mi chat. Mi arreglo personal, correos y mensajes que responder, tiempos de entrega que cumplir, el trabajo de la casa y la cocina…el cumplimiento de las diferentes tareas varía según el día, pero si soy sincera las horas pasan y no conecto conmigo misma, no pauso para observar cómo me siento en ese momento, y no siempre doy prioridad a lo que me interesa porque hay imprevistos que atender. Vivo para el siguiente momento y la siguiente tarea, para lo que me solicitan.

Una rutina matutina no significa que estarás en paz y presente todo el día, y que todo saldrá como lo planificas, porque no puedes controlar la multitud de externalidades a las que te enfrentas, pero podrás estar en control de tus reacciones.

Esa rutina será el equivalente a afinar tu instrumento antes de un concierto. No importa qué piezas interpretarás en ese concierto, qué tan largo sea y cómo será el público de ese día, tú tienes que presentarte lista y en las mejores condiciones para brindar el mejor espectáculo posible. No te servirá de nada saber las notas a interpretar, los sonidos discordantes saldrán inevitablemente de tu instrumento si este no está afinado.

Photo by Gaelle Marcel on Unsplash

Y entonces, ¿en qué consiste una rutina durante la mañana? Son pequeñas acciones que realizas consciente y consistentemente, y que te permiten conectarte con el día que inicias y con tu ser. En el próximo post te brindaré algunas ideas, pero debes considerar que esta rutina es particular para cada persona; dependerá de tus gustos, tus necesidades y de las demandas que sueles tener en tu vida. Así, no será igual la rutina de una mujer que tiene un bebé de un año y que se queda en casa con él, que otra que tiene tres niños en edad escolar y trabaja fuera de casa, y otra más que no tiene niños pero tiene que cuidar de un familiar enfermo mientras trabaja medio tiempo en una oficina. Depende de ti encontrar el equilibrio entre lo que se te antoja y lo que al final te funciona. Seguramente necesitarás un poco de prueba y error, y algún tiempo de ajuste, pero si te lo propones lo lograrás. Y esa rutina también irá evolucionando con el tiempo pues será reflejo de ti, así que deberás tener flexibilidad y estar atenta a las necesidades de tu cuerpo y tu mente.

¿Cuánto tiempo le dedicarás? En realidad, el secreto no está en qué tan larga resulte esa rutina sino en la intención detrás de cada actividad que escojas incluir. Pueden ser 15 minutos bien utilizados o hasta una hora, pero no te compliques. El secreto no es la rigidez, es que disfrutes lo que haces y te haga sentir bien. Piensa que es el mínimo de tiempo que estás dispuesta a destinarte a ti misma, considerando tus circunstancias; es el regalo que te brindas cada día.

Como te comenté, en el próximo post te daré algunas ideas de actividades que puedes considerar para tu rutina, pero hasta entonces ponle atención a cómo inicias tus mañanas, cómo te sientes en ese momento y el resto del día. Ensaya algo tan sencillo como iniciar el día quedándote acostada dos minutos más al despertarte y respirar profundo mientras das gracias por el regalo de un nuevo día, en lugar de brincar de la cama e iniciar con el corre-corre inmediatamente…

Me encantaría que me compartieras en los comentarios qué notaste de tus mañanas sin una rutina, y si tienes algunas ideas de cómo te gustaría iniciar tu día.

Un abrazo,

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